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Ramón Claudio Reyes Vaca

Nació el 19 de febrero de 1947 en la localidad de Humahuaca, provincia de Jujuy. Sus padres fueron  Don Carlos Reyes Gajardo y Dña. María Lilia Vaca.

A los dos meses fue traído por sus padres a Yatasto, departamento de Metán, provincia de Salta, radicándose definitivamente en la provincia natal de su familia materna, ya que su difunta madre era oriunda de Rosario de la Frontera, también provincia. de Salta.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela de Nogalito, Yatasto. El primer año de la secundaria en la Escuela Normal de Rosario de la Frontera, segundo y tercer año en el Colegio Nacional de la ciudad de Salta, culminando los mismos en la Escuela Normal de Salta.

Recibió los óleos  bautismales bajo la fe católica el 2 de marzo de 1948 en la iglesia  La Candelaria de la Viña, Salta Capital.

Aprendió el oficio de las tareas rurales de su familia materna ya que esta se dedicaba a la ganadería, cultivando desde entonces la admiración y respeto por el gauchaje salteño, convirtiéndose en un gaucho más.

En su juventud incursionó en el futbol, luego en el turf en el hipódromo de Salta capital, continuando con su cariño hacia el caballo, compañero inseparable del gaucho, al que aprendió a tratarlo desde su infancia incluyendo su doma y amance; es por ello su poesía montaraz y gauchesca.

Contrajo matrimonio con  Dña. Cornelia Plácida Fuenzalida, catamarqueña, el 28-05-1971 con quien  tuvo cinco hijos, y próximo a celebrar treinta y nueve años de convivencia.  Ellos son: Claudio Cristian, Ariel Marcelo, Carlos Edgardo, Lilia Elizabet y Heber Argentino.

 

La letra Gauchesca 

Es la letra que se encarna en lo más humano posible. Esa es la letra de Ramón Claudio Reyes Vaca, poeta argentino, totalmente comprometido con los problemas, alegrías y preocupaciones del hombre latino en general y el argentino en particular.
La poesía de Ramón es una poesía de la “tierra”, donde se expresa el amor hacia el caballo, la música y la naturaleza de los pueblos latinos, por lo tanto la literatura del Salteño viene contenida con una formulación racional de la vida y la realidad.
“Es la era de nacer
En mi patria
Llevando mi cultura
La música y la descendencia
Que traigo en mis venas” 
La preocupación de Ramón Claudio Reyes Vaca es la misma de cualquier escritor o poeta Latinoamericano, que sufrió una crisis después de la independencia de los países latinos, y hallarse frente a una identidad de cierta homogeneidad cultural; pero sin llegar a establecer entre los elementos culturales una relación de semejanza y uniformidad. Porque el hombre latino padeció una disconformidad durante muchos años. A pesar de esto, la personalidad latina llegó a emergerse, hermanando el presente con el pasado.
Esa nueva personalidad es la que adopta el poeta como identidad cultural, por su multiplicidad y diversidad en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

“El sol es el brillo
De un buen presente temprano
Las aguas diluyen
Las semillas nacientes”
Aroma a gloria se aproxima en puerta
Es el cambio que se quiere
y el miedo que se aplana
Los intercambios
Llegan a sellar una amistad
Es total y próspera mi tierra

Pero el poeta “regionalista”- en su término más amplio y que va más allá de una zona concreta- con una cosmovisión Andina, siempre pretende acentuar las experiencias del hombre rural, que está siempre en contacto directo con la tierra y sus elementos primordiales: agua, mar, montañas, etc.
Ramón reyes vaca no es una excepción del hombre que está en contacto continuo con el gaucho, que es más que una leyenda, sino un modo de supervivencia frente a los cambios de la vida y ante una civilización del solo eje.
La raíz y la patria son dos elementos claves para entender la letra del Salteño que cultiva la palabra gigante para exponer su orgullo hacia sus ancestrales, hacia un mundo inmortal porque el espíritu eterno jamás muere, afirma el propio poeta en “herencia ancestral”. Para rendir pleitesía a su patria el poeta nos deja llevar, como sonámbulos, por tiempos y espacios infinitos, con maestría en el lenguaje- las descripciones son cargadas de sentimientos, sin llegar a la exageración o sobrepasar los límites de la realidad-.
En medio de esta certidumbre y fe, en la que uno pueda llegar a la inmortalidad a través de los pasos y huellas de los antecedentes; el frágil alma del poeta se conjuga en pura incertidumbre por los altibajos de la vida y se convierta en un” Socavón” donde el futuro, la esperanza son la única salida del sufrimiento:

… es ese enigma del paso
Por el túnel, de esa luz
Al final la que nos lleva
Hacia otra dimensión
Etérea, eterna, de paz, amor

 

 

 

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