LA BATALLA DE SALTA

20 de FEBRERO de 1813

 

ANTECEDENTES

A mediados de julio de 1812, encontrándose el general Manuel Belgrano en Jujuy, Belgrano es informado que los realistas reforzaban sus efectivos en Suipacha, y que, a las órdenes del general Pío Tristán se aprestaban a invadir Jujuy, Salta y Tucumán.

El Ejército del Norte no se encontraba en condiciones de resistir y el Triunvirato ordena replegarse hasta Córdoba.

El éxodo de la población comenzó a principios de agosto y el 23 de ese mes se inicia la retirada del ejército hacia el sur.

 

 

Suponiendo Belgrano que al encontrar Jujuy abandonado, Tristán se dirigiría a Salta, dispuso el traslado de los archivos públicos y las alhajas de oro y plata de las iglesias para salvarlos de la rapacidad y vandalismo del “solemne ladrón y asesino” coronel Huici, ordenando hacer alto recién  en la madrugada del 29 de agosto, a las márgenes del río Pasaje.

 

COMBATE del Río Las PIEDRAS

“El día 3 de septiembre habiendo cruzado a la banda sur del río de las Piedras, que estaba seco, el grueso de las fuerzas patriotas, había quedado en el campo del norte y distante unas dos leguas, la retaguardia que lo seguía.” (01)

La vanguardia de las fuerzas del rey, que seguían en su persecución, a eso de las dos de la tarde cargo con furia sobre la retaguardia, mezclándose con ella y llego al frente de la posición que ocupaba Belgrano con el grueso del ejercito patriota el que avanzando con intrepidez puso en fuga al enemigo que dejo en el campo de batalla 2 oficiales y 58 soldados muertos, logrando una partida al mando del capitán Esteban Figueroa apresar entre otros al jefe enemigo coronel Huici, “no habiendo tenido de nuestra parte más que 6 heridos y muertos gloriosamente don Manuel de Mendoza, un Sargento de Húsares y un soldado”. (02)

Este combate demostró el temple de los soldados que intervinieron en el, e infundió esperanzas a todos.

 

BATALLA DE TUCUMAN

Ante el requerimiento de los pobladores de Tucumán y de los que emigrando de Jujuy y Salta seguían al ejército patriota, Belgrano, bajo promesa de recibir ayuda económica para solventar los gastos y compromiso de reclutar voluntarios para engrosar las filas del ejército, decide desobedecer las órdenes recibidas y prepararse para enfrentar al enemigo.

El 24 de septiembre de 1812 en las afueras de la ciudad – Campo de las Carretas - se produce el enfrentamiento. La batalla se torno confusa, de difícil conducción, los ejércitos se dividían, se fragmentaban en grupos que peleaban interpolados, semi-ocultos por el humo surgente de los pajonales incendiados, y culmino cuando Tristán evaluando su desventajosa situación sin rendirse retiró su ejército hacia Salta.

 

EL EJERCITO PATRIOTA INICIA LA MARCHA HACIA EL NORTE

Durante los cuatro meses que siguieron al sonado triunfo, se reforzaron los efectivos del ejército y se aprovisiono para hacer frente a las necesidades de la próxima campaña, que tenía por meta la ciudad de Salta.

A principios de enero de 1813 el ejército se pone en marcha hacia el norte y llegado al sitio donde se había producido el año anterior el combate conocido como del Río Las Piedras, Belgrano hace formar, a la vera del mencionado río, al ejército y desenvainando su espada pronuncia una encendida arenga, destacándose la frase:

 “la sangre de los que murieron aquí ha sido vengada en Tucumán y la de los que han muerto allí será vengada en Salta”.

Al día siguiente, 13 de febrero de 1813 se reúne la totalidad del ejército patriota a orillas del río Pasaje, (hoy Juramento o del Juramento), oportunidad en la que Belgrano decide reiterar su desobediencia, despliega la bandera patria, y bajo pretexto de tomar juramento a la recientemente instalada Asamblea General aprovecha para hacer jurar por los miembros del ejército fidelidad al que no era ya el pabellón real y nuevamente arenga, al ejército todo, expresando “este será el color de la nueva divisa con la que marcharán a la lid los nuevos campeones de la patria”.

 

TRISTAN EN SALTA

Cuando llega el ejército patriota al antiguo Fuerte de Cobos es avistado por una partida de exploración del ejército real la que de modo urgente anoticia al Gral. Pío Tristán de que marchaban hacia Salta, no ya pequeñas partidas sino, todo un ejército, lo que lleva a que adopte las providencias para hacer frente a las fuerzas, que sabía, venían al mando de Belgrano, aprestándose así, a lavar el honor militar mancillado en Tucumán.

La naturaleza parecía facilitar tal labor, ya que encontrándose la ciudad de Salta en un valle, el único acceso conocido por la población era el que se introducía por la denominada zona del Portezuelo sobre cuyos cerros apostó la mayor parte de sus tropas, colocando en la zona del zanjón de Sosa el resto de sus fuerzas.

Belgrano ante estas circunstancias dudaba, entre intentar ingresar a Salta por la zona a sabiendas de que sufriría su ejército grandes pérdidas y riesgo de humillante derrota o retornar hacia Tucumán sin poder cumplir el añorado objetivo.

 

“CHOCOLATE” SARAVIA

El Capitán Don Apolinario Saravia anotició al jefe del ejército patriota de la existencia de una senda muy poco conocida la que, pasando entre el escabroso laberinto de las montañas, conducía hacia el norte hasta dar con la denominada Quebrada de Chachapoyas desembocando en la estancia de Castañares, de propiedad de su padre el Cnel. Don Pedro José Saravia, la que se encontraba precisamente en el campo norte lindero con la denominada Tablada de Salta y opuesto a las sierras por donde Tristán esperaba la llegada del ejército patriota.

El 19 de febrero tras penosa marcha Belgrano logra reunir su ejército en Castañares ocupando esa zona y la de los denominados Tres Cerritos, mientras un reducido grupo de las fuerzas patriotas seguía hostigando en la zona del Portezuelo al ejército del rey que aguardaba por allí el ingreso de todos los cuerpos de los vencedores en Tucumán.

Tristán desconfiando de los informes que le trasmitían en el sentido de que el enemigo “aparecía” por el norte, salió a observar el campo y llegó a convencerse que el ejército en pleno y no una partida pequeña era la que asomaba por el norte. Azorado, sorprendido, dio urgentes ordenes de modificar el emplazamiento de sus fuerzas las que esperaban el ingreso de las adversarias por el sur.

 

El 20 de FEBRERO de 1813

 

    

Díaz Vélez que con bravura había venido cumpliendo sus misiones, mientras arengaba a los cuerpos patriotas fue herido por una bala enemiga en el muslo por lo que debió retirarse, Belgrano ordenó al Comandante Manuel Dorrego cargar sobre el ala izquierda del enemigo pero fue rechazado inicialmente, advertido de ello, Belgrano mandó auxiliarlo con grupos de la caballería y de las milicias de Salta ordenándole renovar la carga, la que en esta ocasión produjo la fuga del jefe de esa ala que no era otro que el Marqués de Yavi quien partió hacia las Lomas de Medeiros arrastrando con su ejemplo a la caballería y desapareciendo del campo sin disputarlo.

La infantería del ejército real se vio atropellada por la infantería patriota a la que se sumó la caballería que había abandonado la persecución de los hombres comandados por el marqués de Yavi con lo que iniciaron una desordenada fuga que obstaculizada por la carencia de una vía apta de escape produjo caídas, ahogos y muerte de muchos en la zanja de Tineo, cuyas aguas se habían incrementado grandemente con motivo de las lluvias de los días anteriores.

En aquellos momentos coronando las Lomas de Medeiros, surgía un grupo de paisanos a caballo que, al verlos de lejos, produjo en el ánimo de las tropas reales la idea asustadiza de que un nuevo ejército les venía por la espalda y ello acabó por decidirlos a emprender la fuga. Tal aparición se debía al accionar de algunas patriotas que en la mañana montando a caballo reclutaron una pequeña fuerza a cuyo frente se encontraba doña Martina Silva de Gurruchaga.

Tristán, al observar el desquicio, inició la retirada hacia la ciudad, ya solo resistía en las laderas de Tres Cerritos una parte de la infantería realista la que causaba grandes pérdidas a las fuerzas que al mando de Superí pretendían ocupar esa posición, favorecidas las fuerzas realistas por la posición que desde la altura les permitía observar los movimientos de los que pretendían llegar a la posición, el Cnel. Arenales observando que esa ala del ejército real quedaba cortada, poniéndose a la cabeza de algunos Decididos y paisanos lanzó una carga estrepitosa sobre aquellos cuerpos que huyendo por las faldas del San Bernardo se dispersaron, cayendo muchos prisioneros y bajando otros para reconcentrarse en la ciudad donde los aguardaba su general.

      La suerte estaba echada. Triunfando en el campo la resistencia en la ciudad era casi imposible porque a las fuerzas patriotas se sumaron la mayor parte de los habitantes de la misma y la consecuencia no pudo ser otra que la capitulación.

El ejército real al día siguiente rindió sus armas, después de una noche de dolor y vergüenza, y luego de haber jurado que no volverían a levantar sus armas en contra de la patria.

Cuando Tristán avanzaba hacia Belgrano para rendirse entregando su sable, éste en gesto que no fue nunca entendido por los hombres de Buenos Aires evitó tratarlo con dureza tendiéndole sus brazos y estrechándolo en un abrazo.

 

 

 

 

LA CRUZ

En fosa común se dio sepultura a los que habían caído durante la batalla, mandando el jefe del ejercito patriota colocar una cruz de madera con la leyenda: “Vencedores y vencidos en Salta, 20 de febrero de 1813”.

 

 

     La humilde cruz de madera fue sustituida poco tiempo después, por el entonces gobernador A Chiclana, a pedido de Belgrano, por otra que pintada de verde ostentaba solamente la leyenda “a los vencedores y vencidos”.

El tiempo fue deteriorando el símbolo hasta que en 1834 el gobernador Pablo de la Torre ordena su restauración y posterior colocación un una base de ladrillo.

 

 

Pasaron más de sesenta años, el olvido y los efectos de la intemperie terminaron con la cruz partida en el suelo. Seminaristas que paseaban por el lugar rescataron lo que había quedado de ella y monseñor Piedrabuena la entrego al gobierno.

En mayo de 1899 la comisión pro-monumento ordeno la restauración de la cruz depositando los maderos en un estuche de hierro con vista de cristal, trabajo este que fue realizado en Buenos Aires por la firma Bellagamba y Rossi.

Cumplido ese trámite fue colocada en el atrio de la Catedral y años después trasladada a la Iglesia de la Merced, donde se encuentra actualmente.

 

PREMIOS MILITARES – MEDALLA 1813

 

El triunfo de Salta ensoberbeció a la Asamblea, el 4 de marzo fue anunciado el triunfo y en la sesión del día siguiente se sancionó una ley, declarando, que “los guerreros vencedores de Salta han defendido con honor y bizarría los sagrados derechos de la patria, haciéndose beneméritos de su gratitud en alto grado”, y ante una moción de que se otorgaran condecoraciones a los vencedores revolvió que era “de resorte del Ejecutivo la concesión de esta clase de premios”.

De acuerdo a esas resoluciones y a las atribuciones que le eran propias el Ejecutivo dirige a la asamblea comunicación sobre los premios a los vencedores de Salta:

“en justa retribución á los heroicas esfuerzos del ejército victorioso auxiliar del Perú, ha concedido el Supremo Poder Ejecutivo á los dignos oficiales que se hallaron en la gloriosa acción de Salta, un escudo de oro, a los sargentos otro igual de plata y a los soldados de paño, que tenga por jeroglífico una espada y un morrión en el centro y alrededor de la orla un letrero con la inscripción siguiente: La Patria a los vencedores en Salta, ordenando además se gratifique á la tropa con una paga de sobresueldo en remuneración á su honrosa conducta militar …”

Arnaldo Cunietti-Ferrando, señala que “La ocupación de la Villa Imperial de Potosí, con su monumental Casa de Moneda, permitió a los patriotas acuñar medallas vinculadas a los acontecimientos políticos de la época.”

“La ceca sirve a Belgrano para acuñar allí los escudos de premio por la batalla de Salta. Son de forma oval y muestran en el campo dos manos unidas sosteniendo en alto un sable corvo con el gorro de la libertad, encerrado todo entre un ramo de laurel y otro de palma con la leyenda: “LA PATRIA A LOS VENCEDORES EN SALTA EN 20 DE FEBRERO DE 1813”. La euforia porteña por este triunfo patriota que abría a nuestras tropas las puertas del Alto Perú, se exteriorizó con la fabricación de 142 escudos de oro y 200 de plata para premiar a los vencedores en Salta, y se encargó en Buenos Aires esta tarea al platero Juan de Dios Rivera. En diciembre de 1816 quedaban sin repartir 36 de oro y 197 de plata y, habiendo variado las circunstancias políticas, el Gobierno dispuso que fueran fundidos y su importe ingresado a la Tesorería.” (03) y (04)

 

 

 

 

 

      

 

 

MEDALLAS

 

Llegado Belgrano a la Villa Imperial del Potosí encomendó a Pedro Benavidez, jefe de talla de la ceca potosina la acuñación de medallas conmemorativas de las batallas de Tucumán y Salta que se hicieron en oro, plata y cobre.

De la medalla conmemorativa de la Batalla del 20 de Febrero de 1813, acuñada en oro, existe un único ejemplar conocido, que integra la Tarja que las damas de Potosí obsequiaron al general Belgrano y que se conserva en el Museo Histórico Nacional.

 

 

 

 

 

     “1813. CONMEMORATIVA DE LA BATALLA DE SALTA”

 

Anverso: En el centro del campo, dentro de una guirnalda de palma a la derecha y de laurel frutado a la izquierda, encerrada en una corona de laurel estilizado, la leyenda: /SALTA/.En el perímetro leyenda circular:/VICTORIA DEL VEINTE DE FEBRERO DE MIL OCHOCIENTOS TRECE/. En la parte superior del campo, cerrando la leyenda, ornamento. Gráfila de granetería.

 

Reverso: En el campo dentro de una corona de laurel, en cinco líneas, la leyenda: / LIVERTAD / DE LAS / PROVINCIAS UNIDAS / DEL RIO / DE LA PLATA /. En la parte superior, ornamento y en la inferior, banderas, cañones y fusiles, puestos en sotuer, superados de tambor y en la parte inferior, seis balas esféricas, puestas en uno, dos, tres. Gráfila de granetería.

 

 

Canto: Parlante. / VIVA (roseta) LA (roseta) RELIGION (guirnalda) LA (roseta) PATRIA (roseta) Y (roseta) LA (roseta) UNION (guirnalda) /.

Metal: Oro

Peso: 60,5 gr.

Módulo: 49 mm.

Grabador: No figura.

(05)

 

EL MONUMENTO

 

El 6 de marzo de 1813 la Asamblea  sancionó un decreto expresando: “Queda decretado un monumento duradero que se erigirá cerca del campo de batalla en honor de la memorable victoria conseguida el 20 de febrero de 1813”.

Esta disposición luego de la euforia circunstancial paso al olvido y solo la humilde cruz recordaba aquella victoria.

     Recién el 15 de Mayo de 1899, el Gobierno de la provincia de Salta encaró la erección del monumento constituyendo una comisión compuesta por el Vicario General y Gobernador de la Diócesis Julián Toscano, el Intendente Municipal Dr. Manuel Anzoátegui, el Dr. Miguel Ortiz, el Dr. Aniceto Latorre y el Dr. Manuel Solá.

El decreto provincial disponía “La restauración del monumento, de tal modo que resulte digno de los hechos conmemorados ocupando además, un sitio en los terrenos destinados para parque”. Terrenos estos que en 1884, los señores Ángel y Victorino Solá habían donado a la Municipalidad de Salta, con el propósito de “beneficiar a la población dándole un local adecuado y saludable para paseo y descanso... para que se construya un parque”, en 1890, los señores Solá ratificaron la donación realizada de las cuatro manzanas situadas en el campo de la Cruz “destinadas a la construcción del parque 20 de Febrero”.

Se llamó a concurso de planos para la construcción del monumento, presentaronse siete proyectos y el 28 de Febrero de 1901, la Comisión eligió el boceto del artista catalán Torcuato Tasso, “por su interpretación más armónica del acontecimiento de 1813”.

El 25 de Mayo de 1901 se colocó la piedra fundamental sobre la cual se levantaría el futuro monumento. Fue un acto imponente y grandioso, donde se volcó la esperanza de concretar un viejo anhelo.

 

    

 

 

 

En un boletín extraordinario aparecido con motivo de este acontecimiento, se detallaban sus partes.

 

 

La base del monumento tendría cuatro amplias escalinatas, terminando en una especie de terraza de la cual arrancaría el segundo cuerpo. En cada uno de los ángulos de ese segundo cuerpo se colocaría un águila de bronce.

 

 

 

 

Sobre el segundo cuerpo se levantaría un monolito (tercer cuerpo), donde se destacarían las figuras del General Manuel Belgrano, empuñando la bandera al lado de la cruz que colocó sobre la fosa común de los vencedores y vencidos, del Mayor General Eustaquio Díaz Vélez, del teniente Coronel Cornelio Zelaya y del Comandante Manuel Dorrego. Sobre el monolito se colocaría una estatua que simbolizaría la Victoria en la celebre batalla.

 

 

La Comisión dispuso la inclusión de cuatro bajos relieves de bronce que representarían los siguientes momentos:

1) Formación del Ejército del General Manuel Belgrano en el Río Las Piedras, en 1813 donde el año anterior se había librado batalla. 

2) El Juramento de la Bandera sobre las márgenes del Río Pasaje.

     3) La capitulación del Gral. Tristán.

     4) Fisonomía del Campo Castañares y de la Batalla del 20 de Febrero de 1813.

Las estatuas de Belgrano, Díaz Vélez, Zelaya, Dorrego  son obras de Torcuato Tasso y del Ing. Francisco Schmidt, fueron fundidas en París bajo la supervisión de la escultora salteña Lola Mora.

En la casa Du Val D'Osne de París, se fundieron las cuatro estatuas alegóricas colocadas en los ángulos del basamento, que representan las virtudes de PRUDENCIA, JUSTICIA, FORTALEZA y TEMPLANZA, la bandera del Gral. Belgrano, los ocho leones de las escalinatas y las cuatro águilas.

 

                                

 

 

Los bajorrelieves y la estatua de la Victoria que corona con laureles a los vencedores fueron fundidas en bronce en el Arsenal de la Nación.

     Nueve años demoró la obra proyectada por el catalán Torcuato Tasso. Se inauguró el 20 de Febrero de 1910, conservando en su conjunto escultórico la influencia del estilo francés

 

 

 

CUADRO - LA BATALLA DE SALTA - ARISTENE PAPI

 

En 1908 Arístene Papi, pionero de la enseñanza artística en Salta, pintó un cuadro que se conserva en la Legislatura de la Provincia de Salta. En el plasmo su visión sobre lo que acontecía en el campo de Castañares aquel 20 de febrero de 1813.

 

 

Ese cuadro sirvió como modelo y fuente de inspiración para los artistas que modelaron los anversos o reversos de algunas medallas que en 1913, con motivo del Centenario de la Batalla, se acuñaron conmemorando el acontecimiento.

 

1913 – EL CENTENARIO - MEDALLAS

 

Al cumplirse el Centenario de la Batalla, el Ejército Argentino solicitó a la firma J. Gotuzzo y Cía., la acuñación de algunas plaquetas y medallas.

Una pieza de singular belleza es la plaqueta que en su anverso ostenta el busto de Belgrano dentro de una corona de laureles que apoya sobre un águila en vuelo portadora en sus garras de una rama de roble, a la derecha imagen alegórica de la Victoria que en su diestra lleva una palma y cuya mano izquierda, portando una rama de laurel, apoya sobre la corona, en la parte inferior izquierda una visión parcial del campo de Castañares con la histórica cruz colocada sobre pequeño monolito. En franja inferior “J Gottuzzo y Cº”.

 

 

 

En el reverso vista del ejercito patriota en el Campo de Castañares, al fondo el ejercito real y la ciudad de Salta, esta imagen muy similar al cuadro pintado por Arístene Papi.

En la parte superior en arco la leyenda “BATALLA DE SALTA”, en banda inferior en dos líneas “1813 – 20 DE FEBRERO – 1913 / EL EJERCITO NACIONAL”.

 

 

 

También en menor tamaño se acuñaron medallas de similar formato a la plaqueta antes mencionada las que en su anverso ostentan vista del campo de batalla.

En su reverso en arco la leyenda “1813 - 20 DE FEBRERO -1913” y luego en cinco líneas “EL EJERCITO / NACIONAL / EN EL 1er   CENTENARIO  / DE LA BATALLA / DE SALTA.”

En la parte  inferior dos ramas de laureles unidas por cinta que forman moño.

En la línea de base a la izquierda “GOTTUZZO y Cº”

 

   

 

 

     El hecho de consignarse en estas piezas “J. Gottuzzo y Cª” nos induciría a atribuir la autoría a don Juan Gottuzzo, pero una particular circunstancia nos permite hoy sostener con certeza que si bien las piezas fueron fabricadas en los talleres de la firma GOTTUZZO y Cª, la autoría artística de la vista del campo de batalla pertenece al escultor alemán Ernesto Mueller.

Gracias a la amabilidad de la señora Berta Campagna de Rodríguez podemos brindar imágenes de una bella pieza de bronce plateado en la que es posible apreciar en plenitud la citada vista. (06)

 

 

 

 

 

     En la parte inferior derecha “J. GOTTUZZO y Cª”

 

 

 

 

Y en la izquierda “E. MUELLER E.S.C.”

 

 

     Queda pendiente la tarea de investigación para intentar determinar la autoría artística del anverso de la plaqueta y reverso de la medalla.

 

Las  medallas encargadas por el gobierno, fueron acuñadas en cobre, bronce plateado y bronce dorado, todas ellas ostentan en su anverso una vista del monumento y la leyenda semicircular perimetral “MONUMENTO CONMEMORATIVO DE LA VICTORIA EN SALTA” y en el exergo en dos líneas “EN SU CENTENARIO / 1813-1913”. En el reverso otra versión con algunas modificaciones de la imagen con la que Arístene Papi había plasmado su visión de la Batalla de Salta. En el exergo en dos líneas la leyenda: “BATALLA DE CASTAÑARES/20 DE FEBRERO DE 1813”

No existe identificación del grabador. Módulo 30 mm. (07)

 

        

 

 

 

 

SESQUICENTENARIO DE LA BATALLA  1813-1963

 

     Con motivo del Sesquicentenario de la Batalla se emitió una estampilla postal.

     El motivo central de la misma lo constituye la imagen del monumento que conmemora la batalla. Como es de uso en esa oportunidad también se confeccionaron sobres especiales y matasellos alusivos.

 

 

  

 

 

 

 

(08)

 

 

     El Sesquicentenario de la Batalla fue recordado con diversos actos, en esa oportunidad el gobierno de la provincia contrato la acuñación de medallas alusivas.

    

 

         

 

 

 

     Esta pieza carece de valor artístico, la reproducción del monumento inaugurado en 1910 no respeta la proporcionalidad entre los distintos tramos o elementos que le componen y ofrece una incorrecta ubicación de las estatuas de los jefes militares, mostrando solo tenues vestigios de algunos componentes tales como los leones, las coronas de laureles y las alegorías.

 

 

EPILOGO

 

     Tendremos que esperar la conmemoración del Bicentenario de la Batalla para que las piezas que en esa oportunidad se acuñen tengan la calidad que pueden aportar nuestros artistas, y para que a través de ellas se recuerde, valore y rinda merecido homenaje a hombres y mujeres cuya participación y accionar fue de gran relevancia en esta singular Batalla, cuyos nombres o estatuas no se encuentran en el monumento a pesar de sus activas participaciones en la heroica gesta.

     El Capitán “Chocolate” Apolinario Saravia, doña Martina Silva de Gurruchaga, nombrada capitana del Ejercito del Norte, por el general Belgrano por su participación y valor en la batalla y muchos mas reclaman, desde el fondo de la historia, un justo homenaje.

 

    

ROBERTO ENRIQUE DIAZ

Los Olivos 104

Barrio Tres Cerritos

CP A4408LFB – SALTA

Tel. (0387) 4396307

roberdiaz@arnet.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTAS:

(01) – FRIAS, Bernardo – HISTORIA DEL GENERAL MARTÍN GÜEMES Y DE LA PROVINCIA DE SALTA O SEA DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA – Tomo II  pág. 416 – Ed. DEPALMA - 1971

 

(02) - Parte del Gral. Belgrano al Superior Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata – Piedras, 4 de Septiembre de 1812.

    

(03) – CUNIETTI-FERRANDO, Arnaldo – MONEDAS y MEDALLAS -  Cuatro Siglos de historia y Arte. Manrique Zago Ediciones. (p. 34)

 

(04) - En Boletín del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades – Nº 4 – Bs. As. 1954 – Pág. 56:

EL ESCUDO DE SALTA - ROMAY, Francisco L.

Sostiene que:

     “Los premios como es de suponer, fueron entregándose a medida que los beneficiados los solicitaban. En octubre 31 de 1917, se presentó el presbítero doctor Roque Illescas, capellán del Ejército del Perú, que se halló en la Batalla de Salta y reclamó su premio. El gobierno solicitó los informes respectivos a diversas oficinas y luego mandó acuñar la medalla. Para ese objeto, don Juan de Dios Rivera, Ensayador Mayor del Estado, por orden de los ministros generales de hacienda, recibió el encargo y al entregarlo manifestaba que: “… ha pesado y tasado un escudo de oro, de los de la gloriosa acción de Salta con un peso de media onza, y Ley de Diez y nuebe quilates, dos granos y el valor de dho. oro á seis reales el quilate importan siete pesos, dos y medio reales.”

     El presbítero Illescas recibió su escudo el 19 de noviembre del año 1817.”        F. L. R.

 

(05) - GONZALES CONDE, José María - LAS MEDALLAS DE SALTA Y TUCUMAN EN ORO

Revista Numismática Argentina Nº 66 – Enero-Marzo 1970 Págs. 16/17

    

(06) Pieza perteneciente a la colección de doña Berta Campagna de Rodríguez – Salta

    

(07) Dada la similitud del reverso con la obra del escultor alemán E. Mueller, cabe relacionar con el mismo la autoría.

    

(08) Gentileza del Ing. Mario Ricardo Varone

 

El campo donde se desarrollo la Batalla de Salta fue declarado lugar histórico nacional por Decreto 95.687/41

     Por el mismo decreto se declaró también lugar histórico nacional la sala de la Finca de Castañares.