!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 3.2//EN"> Anécdotas, relatos y leyendas de Salta

Los Personajes
Salta siempre tuvo y tendrá personajes muy especiales que integran, podría decirse, algo así como la ecología folklórica que estuvo presente en todos los detalles de su historia.
La Juana Figueroa: nadie sabe cómo empezó esa forma de culto. No hubo ninguna persona, ni entonces ni hoy, que aclarara los motivos de esta reacción popular.

El Fiero Arias: realmente el sobrenombre que llevaba era estricto. Puesto que Arias, cuyo nombre de pila quedó en el tintero de infinitas veladas musicales, y en los vasos llenos de vino tinto. En lenguaje de nocheros el Fiero Arias era por naturaleza una costumbre de las noches de jarana, fecundación de las bromas, multiplicación del ingenio devorador, del cogote duro.

La Chata Alvarado: como le decían sus amistades, incontables por cierto, fue un personaje que brilló con luz propia dentro del conglomerado provinciano de la Salta de las décadas de los años 20 y 30.

Doñ Ciro Anzoátegui : fue un auténtico caballero salteño de fines de siglo y comienzos de XX que todavía se prolonga en nuestros días. Solía pasear elegantemente vestido por las calles de la ciudad, montando algún hermoso caballo, que lucía con su destreza de consumado jinete.

El Ciego Nicolás: El nombre real del  protagonista fue  Nicolás  Jorge alias "El Ciego" quién tocaba el Bandoneón, la guitarra y también el bombo, era propietario de una famosa carpa carnavalera en la localidad San Lorenzo.

El Ingeniero Martinetto : Por Salta apareció un ingeniero italiano. Se apellidaba Martinetto. Era vehemente y vociferante como auténtico meridional y se impacientaba porque la gente de Salta no le comprendía.

Dn. José Dávalos: más que un personaje fue una leyenda. Una leyenda que llegaba hasta Salta desde los Valles Calchaquíes, en una época en que hacer un viaje hasta esa zona salteña, era poco menos que una aventura.

Pelayo Alarcón : no fue salteño, pero sus andanzas de auténtico bandolero llegaron al territorio nuestro, y una de sus andanzas sangrientas, lleno un espacio trágico dentro de la historia chica, que solía contarse  hasta no hace mucho tiempo en todos los rincones de la provincia.

Zuko: "El Zukito", como lo llamaban cariñosamente sus amigos, fue la figura amable y buena que tuvo Salta. Ocupó la atención de todos en un momento dado, gozando de una popularidad espontánea, no buscada, que le llegaba en retribución a sus características personales, que los distinguían como un caballero salteño, sencillo, generoso y bueno

El Ucururo Villegas : si hay un personaje que represente auténticamente a la bohemia de Salta, o de cualquier parte del mundo - ese es el doctor Guillermo Villegas, conocido entre sus incontables amigos, como el Ucururo

Dn. Pepe Guirro: Tenía todo el aspecto de un español de carácter hosco.  Era silencioso. No hablaba con nadie. Su fonda era una especie de cripta hasta donde se descendía por una precaria escalera de tablas de cajón sin barandas.

Augusto Tito Mogrovejo: quién no lo conoció en Salta a Mogrovejo? Al petiso Mogrovejo, que le impusieron en la pila bautismal el nombre de Augusto, pero que sus amigos bautizaron definitivamente como el "Petiso" he aquí su historia.

El Gancho Alvarado: un verdadero anacoreta urbano, hermano de don Manuel R. Alvarado, durante años, y décadas su figura, se la vio apareciendo en las procesiones y en actos religiosos, cumpliendo invariablemente un compromiso contraído en los umbrales del más allá con el Creador.

El "loco" Wilde: su anecdotario es muy rico como aquel que se titulaba como presidente del “Club de los Muertos” cuyos integrantes erróneamente habían sido consignados en la lista de difuntos por los diarios durante la epidemia del cólera que afectó el norte del país.

La Rusa María: Durante muchos años en Salta la “Rusa” María fue una verdadera institución, tal vez “ non sancta”, pero institución al fin.

Boquincho Arias: era alto, fornido, de tez morena y ojos vivaces, poseedor de una cultura poco común para un hombre de su condición social. Era linotipista de primera –como el se autotitulaba- y supo trabajar en todos los diarios y periódicos que se editaron en Salta en la década de los años 40.

Andiate: un cabo de la Policía de la Provincia , cuya misión parecía que era la de lidiar, noche a noche, con los excedidos en el consumo etílico en la zona céntrica de la ciudad.

La Jenny: El público callaba ante la canción doliente de la Jenny, que llegaba modulada armoniosamente en su voz bien timbrada, que cargaba de emoción los pasajes culminantes de la letra truculenta y triste, de la queja del lejano arrabal de Buenos Aires

La Coya Bola : A consecuencia de la esfericidad de sus perfiles y la envidiosa casticidad de sus congéneres, el nombre de Eulalia desapareció desde entonces suplantado por el atonomásico de la "Coya Bola", con el que pasó a la historia recovera.

Carqueja: Decimos que los pueblos del interior de la provincia, siempre cuentan con algún personaje propio, con algo de misterio en sus quehaceres como en su misma presencia. Uno de éstos es Carqueja.

Pedrito Sangûeso: Es una historia trágica, dramática, donde el protagonista central fue un inocente niño de tan sólo seis años de edad, brutalmente asesinado. En el cementerio se levanta un humilde monumento en memoria de este inocente sacrificado y la gente del pueblo pide sus favores y milagros.

El Pati i`palo: nunca llegó a ser un pirata malo, gancho en una mano y parche en el ojo, como así tampoco una estrella de películas de terror. Sólo era un varón castigado por una desgracia producida en las inmediaciones del Ferrocarril Belgrano.

Doña Anselma: el pobrerío la había glorificado en vida contándose muchas cosas de esta anciana de edad indefinida que antaño era la curandera más conocida de Salta.

La Negra del Monumento: a la que se le atribuía haber sido la mujer o descendiente de algún guerrero del Paraguay, en todas las ceremonias patrias ya sea acompañando al abanderado que iniciaba el desfile o atrás de la Fanfarria sostenía un palo donde flameaba una bandera de papel.

El Cabezón: era un hombre ya casi maduro, pero tenía un alma juvenil con vibraciones artísticas. Su cabeza, más propia para un acromegálico, estaba cubierta por una escasa mata de pelos lacios, que cuidadosamente pegaba al cráneo con abundante "gomina". Era de tez morena y corazón de hombre bueno. Cuando sonreía, surgía una oscuridad diablesca en su enorme boca, donde solamente existían dos colmillos superiores de gran tamaño.

Juancito::La gente lo bautizó "Juancito", y comenzó a abrirle las puertas para ayudarlo. Todo su aspecto exhalaba bondad. Sus ojos azules desmesuradamente abiertos, daban la impresión de que vivía en un constante asombro. Al poco tiempo había logrado ubicarse en un oficio, tal vez nuevo para Salta, Se hizo algo así como "leñatero independiente"

Doña Amalia Alfaro: Fue la creadora de los trajes de gaucho de los artistas más famosos. Esta es su historia.

Beba, la irresistible : Su nombre era Juan Ricardo Ripoll, un pintoresco personaje de los corsos salteños. Nació en Tucumán pero de niño se radicó con su familia en Tartagal. Después, todos se mudaron a la Capital. El hombre detrás del personaje fue padre de familia (lo sobreviven sus dos hijas y su esposa, Luisa) y trabajador independiente. Falleció un 2 de octubre de 2008.

Don Nina::era un hombre de campo nacido en el Valle de Lerma, donde creció confundido en el paisaje amable y hermoso. Era domador y muchos potros-cerriles de convirtieron en manso silloneros, después que el gaucho seguro de sí mismo, asentaba sus 120 kilos sobre el lomo del redomón, que además de su peso sentía en la boca la firme rudeza de su mano fuerte.

Enrique Carrique::era hijo de españoles, de cabello negro, tez blanca matizada por algunas pecas que le invadían parte de su breve nariz. El destino lo marcó trágicamente.

El Panta::El personaje era oriundo de El Galpón, allá lejos, al filo del monte que se va estrechando junto a las sendas, hasta convertirse en picadas. Dormía donde lo postraba la borrachera y aparecía desgreñado, sucio y hosco, con los ojos inyectados de sangre, caminando vacilante por los callejones del poblado.

Los Opas - toda una institución

Frangollito:Su aspecto esmirriado, delgado y poco higienizado, movía a compasión. Era indudablemente de carácter noble y tolerante y nunca se enojaba ante las pullas y hasta insultos, que mucha gente le prodigaba cuando "actuaba", en las reuniones que decía animar

Coté: : fue y es probablemente, un opa consustanciado con su Salta, con la ecología misteriosa de nuestro Valle de Lerma que en un tiempo fue prolífico en la elaboración misteriosa de estos especímenes que fueron vergüenzas y delicias de los salteños

Moquillo:Tenía sus veleidades artísticas, además de un acertado sentido del humor, aunque sus chistes y cuentos, además de subidos de color, eran contados con un vocabulario que nada tenía que ver con las palabras "decentes" de la lengua castellana. Su mayor habilidad  era ejecutar trozos de conocidas melodías, empleando como instrumento  un peine y un trozo de "papel de seda"

Caballo i' Palo : Entre los últimos opas de trascendencia en el Valle de Lerma, figuró en primera línea, hasta no hace muchos años, el conocido como "caballo' i palo". Al sobrenombre lo había ganado por su delirio permanente de ser un eximio jinete.

La Vieja Carterita: Lo primero que llamaba la atención en ella era precisamente su cartera, era grande, de cuero delgado, que con buenas intenciones podía afirmarse que era de un color rojizo.

Gazeta: era ceceoso y fundamentalmente opa. Opa auténtico pero incompleto, pues además de mostrar la ausencia de un coto, especie de escarapela biológica de esta casi extinguida grey, sabía ganarse la vida con su labor de canillita poco vivaz, que siempre llegaba al mediodía con la carga casi intacta de los diarios que había sacado para vender en la madrugada fría de todo el año.

La Muda de Cerrillos : Tenía la muda una rara y especial sensibilidad para percibir los cambios de la atmósfera. Esta característica era conocida de todos los vecinos de Cerrillos.

Agustín: La lista de opas vernáculos es muy larga. No se prolonga en orden alfabético, sino a través del tiempo. Dentro de esta colección se desplaza con su paso de auténtico oligofrénico Agustín; así, a secas, quien durante varios años estuvo espiritualmente ligado a las actividades aeronáuticas de Salta.

El Diablura: Fue un lapso de la vida de Salta, donde los auténticos "opas", prácticamente se habían enseñoreado de la ciudad, y deambulaban babosos y agresivos, armados de palos o algún largo hierro,  armas con las que atacaban preferentemente a los niños, sobre todo cuando las criaturas se encontraban sin protección.

El Loco Barbudo: Era inofensivo sin lugar a dudas, pero su aspecto alarmaba a más de uno y no pocos eran los niños y niñas, que llegaban a sentir verdadero terror cuando lo veían aparecer caminando lentamente por las aceras.

La Cueva del Loco : En una de las laderas del cerro San Bernardo, podía apreciarse la negra boca de una cueva. Había un opa de edad indefinida, que hacía vida rupestre en este túnel natural. Esta es su historia.

Haciendo un clic ingresa al Portal mas importante de la Provincia de Salta

Cultura

Historia

Turismo

Economía

Geografía

Antropología