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Por José de Guardia de Ponté

olklore, palabra de la lengua inglesa que también se utiliza en nuestro idioma, aunque, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), se escribe folclore. En ocasiones, puede aparecer escrita como folcklore, folclor o folklor. Los estudiosos mantienen la forma original "folklore".

La palabra "folklore" fue empleada por primera vez el 22 de agosto de 1846 en el periódico "THE ATHENEUM" de Londres por Sir WILLIAM JOHN THOMS, con el seudónimo AMBROSIO MERTON, quien definía a esta disciplina como "el estudio de las antigüedades y la arqueología que abarca el saber de las clases populares de las naciones civilizadas",

El término actualmente en forma generalizada hace referencia al conjunto de creencias, prácticas y costumbres que son tradicionales de un pueblo o cultura. Se conoce como Folklore -con mayúscula- a la disciplina o ciencia que estudia estas materias.

El folklore incluye los bailes, la música, las leyendas, los cuentos, las artesanías y las supersticiones de la cultura local, entre otros factores. Se trata de tradiciones compartidas por la población y que suelen transmitirse, a través del paso del tiempo, de generación en generación.

Veamos ahora algunas definiciones importantes:

1) La Ciencia del Folklore es la historia no escrita del género humano. EDWARD TAYLOR

2) Folklore es la ciencia de las supervivencias inmediatas. CARLOS VEGA

3) Folklore es una particular estructura de sentido que llega a funcionar durante generaciones como canal de conocimiento y comunicación, cuano en determinadas situaciones históricas un grupo geográficamente localizado llega a vivirla consciente e intencionalmente como propia. RUBÉN PÉREZ BUGALLO.

4) Folklore es el saber actual del pueblo, de un hecho cultural anterior, vigente hoy por la tradición oral y/o ejemplar. Fray SALVADOR JUAN ALEJANDRO SANTORE o.p.

5) Folklore es la ciencia del hombre cuya finalidad es la reconstrucción de los patrimonios culturales de la humanidad. JOSÉ IMBELLONI.

6) Folklore es el estudio de hechos socio-culturales preferentemente anónimos y no-institucionalizados ocasionalmente antiguos, supervivientes y vulgares con el fin de descubrir las leyes de su formación y de su transformación, en provecho del hombre. PAULO DE CARVALHO NETO.

7) Folklore es la ciencia que estudia las manifestaciones colectivas producidas entre el pueblo en la esfera de las artes, costumbres y creencias. VICENTE GARCÍA DIEGO.

8) Folklore resulta significar, saber del pueblo, pero no en el sentido de lo que se sabe del pueblo, sino de lo que el pueblo sabe. FERNANDO ANAYA MONROY.

9) Folklore es la ciencia del ser y devenir de la imagen que el pueblo tiene del mundo y de la espiritualidad popular, así como de los grupos regionales crecidos orgánicamente. ADOLFO BACH

Para el Dr. Augusto Raúl Cortazar un hecho, para convertirse en objeto de estudio de esta ciencia, debe cumplir ocho requisitos y ser:

1. Colectivo, socializado y vigente.
Que el hecho no sea extraño a la comunidad, ni exótico, debe ser parte de esa sociedad y que tenga acción vigente. La doma de un caballo en el campo forma parte de la sociedad y es práctica activa y vigente, a nadie le llama la atención, sin embargo ese hecho en la ciudad sería visto con ojos extraños.
2. Popular
El pueblo recibe como herencia algún cantar o una leyenda, por ejemplo, que el mismo uso ha ido variando y lo ha convertido en parte misma de la población. De este modo se conocen tantas y tan variadas versiones de la leyenda del duende, que forma parte del imaginario popular. No es lo mismo popular que popularizado, ya que este último considera los hechos que son de fama momentánea o de moda.
3. Empírico, espontáneo y no institucionalizado
El hecho debe ser creado como parte de una sociedad, por imitación, por conveniencia, en forma impensada. No debe ser impuesto por medio de algún sistema o método, como aprender a trenzar con un libro, o cocinar sacando recetas de un programa de televisión.
4. De transmisión oral
Como continuación del anterior enunciado, el hecho folklórico debe ser transmitido por asimilación que excluye libros, cine, televisión, etc. El trenzador aprende de su maestro con la práctica y la imitación, que luego pulirá y mejorará, lo cual no impide que se pueda tomar posterior nota para mejor memorización.
5. Funcional
El hecho debe satisfacer una necesidad de la comunidad, debe cumplir una función; Así la leyenda que cumple una función esencial (el duende aparece a la siesta en grandes zanjones, para evitar que los chiquillos corran peligro y se accidenten en los hondos precipicios cuando los padres no están).
6. Tradicional
Es un requisito fundamental del hecho folklórico: que se transmita de generación en generación. Así los padres lo transmiten a sus hijos y los maestros a sus alumnos. Le da carácter perpetuo y continuamente mutable.
7. Anónimo
La misma transmisión del hecho hace que el autor se pierda en el tiempo y en la asimilación por parte de la sociedad. Como vemos, hasta aquí todo se relaciona. Ya que al hacerse popular y tradicional, va logrando el anonimato progresivo.
8. Geográficamente localizado
Cortazar enuncia que el medio ambiente influye, aunque no “determinante”, sin embargo nosotros veríamos la geografía como un contexto necesario para que el pueblo sea productor de hechos folklóricos específicos. En todo caso el entorno determina que los distintos hechos sean los que identifican a un grupo del otro.

Actualmente la Academia del Folklore de Salta y Consejo Federal del Foklore mantiene las siguientes definiciones como principios básicos.

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a. El patrimonio cultural folklórico es la “Cultura Tradicional” y el “Folklore” es la ciencia que se ocupa de su estudio.

b. El Patrimonio Cultural Folklórico está integrado por todas las manifestaciones culturales vigentes que viven en la cotidianidad de sus propios portadores, que se reproducen al interior de sus propios grupos de pertenencia, que forman parte de su propia conducta adquirida en forma empírica a lo largo de su vida, que las mismas son patrimonio del grupo y están en la tradición.

c. El concepto de Tradición es central en el Folklore y en el patrimonio cultural folklórico.

d. La preservación bien entendida del patrimonio cultural folklórico se resume en cuatro palabras: investigación, estudio, enseñanza y divulgación. La frase: “No se quiere lo que no se conoce y no se defiende lo que no se quiere” sintetiza el espíritu que encierran las cuatro palabras antedichas.

e. Uno de los fenómenos más representativos de las transformaciones socioculturales en la época contemporánea se refiere a los cambios en los modos de producción y consumo de cultura,  es decir, la manifestación de  ideas, significados, valores, sentimientos y experiencias humanas. A diferencia de lo que ocurrió en el pasado, ha sido convertida en un producto de consumo generado desde las industrias culturales, fenómeno que se conoce como el proceso de Mercantilización de la Cultura.

f. El Folklore como ciencia y la preservación como mecanismo, no están ni trabajan dentro de la mercantilización de la cultura ni se ocupan de cuestiones sindicales de trabajadores y profesionales de proyección folklórica, puesto que "lo folklórico" es totalmente diferente a cualquier otra disciplina científica, incluso, "lo folklórico" lo excede  e incorpora prácticas que se han desprendido de la ciencia, como por ejemplo las proyecciones estéticas o artísticas del folklore; no hay que confundir “El Folklore” con la “Proyección Folklórica”.

OBJETIVOS DE LA CIENCIA

Los objetivos inmediatos de la ciencia Folklórica son:

1ª)  Documentar técnicamente los fenómenos folklóricos mediante  la investigación de campo, individuales  o en equipo, en las regiones características de cada país.

2º)  Cultivar en la sociedad el amor hacia los nobles valores de la tradición popular y en general hacer accesible el conocimiento, favorecer la comprensión y suscitar la simpatía por sus expresiones autenticas.

3º)  Desarrollar una unidad más intima   del espíritu nacional mediante el conocimiento reciproco de la vida popular de las diversas regiones.

4º)  Gestionar que se incorpore el Folklore en la currícula escolar, como espacio cultural y formativo.

5º)  Promover la creación y consolidación de más institutos, centros de estudios y afines del folklore como también la realización de congresos y jornadas nacionales e internacionales.

EL FOLKLORE COMO PATRIMONIO CULTURAL

El hombre, como  ser social, modifica su medio natural, construye obras arquitectónicas y urbanísticas, moldea objetos, en definitiva, crea, diseña y produce bienes materiales concretos y tangibles. Estas expresiones adquieren un sentido completo sólo cuando puede revelarse, más allá del objeto en sí, su valor subyacente.

Además, construye otro tipo de manifestaciones a las que les otorga una  significación particular, las que se expresan en una forma intangible e inmaterial. Son los bienes que dan cuenta de una identidad enraizada en el pasado, con memoria en el presente,  reinterpretadas por las sucesivas generaciones, que tienen que ver con saberes cotidianos, prácticas familiares, entramados sociales y convivencias diarias. Estos bienes hablan, por ejemplo, de la singularidad de ciertos oficios, músicas, bailes, creencias, lugares, comidas, expresiones artísticas, rituales o recorridos de "escaso valor físico pero con una fuerte carga simbólica". A esta suma de patrimonios diversos denominamos Patrimonio Cultural Folklórico. Todas sus manifestaciones son complejas, dinámicas y por lo tanto modificables que mantienen una interdependencia mutua. Tanto el Patrimonio Tangible, como el Patrimonio Intangible componen el Patrimonio Cultural de cada grupo social. Se construyen históricamente como resultado de las interacciones sociales y otorgan especial sentido de pertenencia e identidad a la sociedad que los originó. Mantienen entre sí una relación dialéctica ya que lo "tangible logra mostrarse en toda su riqueza, mientras que deja al descubierto su alma folklórica intangible. Por su parte lo intangible se vuelve más cercano y aprehendible en tanto se expresa a través del soporte de lo material". El Patrimonio Intangible impregna cada aspecto de la vida del individuo y está presente en todos los bienes que componen el Patrimonio Cultural: monumentos, objetos, paisajes y sitios. Todos estos elementos, productos de la creatividad humana y por lo tanto hechos culturales, se heredan, se transmiten, modifican, se optimizan de individuo a individuo y de generación a generación.

Un nueva mirada de la Ciencia del Folklore

El Folklore como ciencia, en un sentido amplio, tiene por objeto de estudio la cultura popular y tradicional, noción que en su origen estaba construida bajo la idea de una oposición entre la “cultura – culta” de las clases altas y aquella “cultura – criolla” de las populares. División que parte, en primer lugar, de la idea que la cultura es una especie de ente compuesto por un conjunto de rasgos que pueden ser claramente delimitados e identificados con un grupo social particular y, en segundo lugar, de la creencia que la “cultura” de los grupos hegemónicos o alta cultura es superior a aquélla del resto de grupos.

A lo largo de la historia de la Ciencia del Folklore este doble prejuicio en cierto sentido se ha mantenido ya que el investigador en folklore es un sujeto que observa pero no se siente parte del objeto observado.

Diferencias entre “noción de folklore” y “patrimonio cultural inmaterial”

La noción de folklore reposa en tres conjuntos de ideas cuya contingencia es importante analizar para establecer su diferencia con el PCI (patrimonio cultural inmaterial). El primero, es la idea de ‘folk’ o pueblo, que está en estrecha relación con los términos comunidad, clase o camadas populares. El segundo,  con la idea de nación, es decir, con la identidad, a su vez asociada y contrapuesta al pueblo. El tercero y último, la idea de tradición, la cual está relacionada con las nociones de cultura, costumbre, conservadorismo, pasado, transmisión.

Pueblo, identidad y tradición subyacen –entonces–  en el concepto de Folklore. Así, se supone que las expresiones folklóricas son concreciones de estos tres aspectos, cuya interpretación se da en el marco general de la construcción de la nación. En efecto, es en este último proceso que surge el interés por identificar expresiones culturales que representen el sentir o el carácter nacional. Sin embargo, se debe resaltar que la búsqueda de estos rasgos está determinada por el ideal de integración que acompaña cada uno de los momentos o etapas que atraviesan las sociedades de tipo nacional en la construcción de ese carácter. En efecto, uno de los primeros aspectos de la consolidación de los estados-nación americanos y europeos, en los siglos XIX y XX, fue la preocupación por la creación de una identidad nacional, la cual abarca procesos tan disímiles como la política de la lengua, el sistema y los programas educativos, la burocratización del Estado, la identificación del individuo y la descripción y puesta en museo del pasado y del folklore.

      1. El "pueblo", en sus formas de hablar, vestir, festejar o relacionarse, entre otros aspectos, ha servido para construir la ilusión de una nación que no cambia, de poseer una tradición sólida de la cual enorgullecerse ya que resiste a los embates de la modernización. En este sentido el pueblo es solamente rural, campesino, pues la ciudad implica transformación y en ciertos momentos industrialización, es el alma de la tierra natal y el espíritu ancestral se encarnan en el Pueblo que habita el campo. Las costumbres campesinas, inicialmente juzgadas dignas de interés únicamente en tanto vestigios de la cultura ancestral, se convierten también en símbolos de la patria y en referentes éticos.
      2. Los especialistas del folklore se han dedicado al estudio y creación de esta noción de pueblo mestizo, sustento de una nacionalidad homogénea. Recolectando leyendas, historias o cuentos, documentando fiestas, carnavales, describiendo vestidos, comidas y sabores, no han hecho otra cosa que consolidar la idea del mestizaje y la ilusión de comunidad nacional. De hecho, se han quedado en la discusión de qué puede ser considerado folklórico o no y en la delimitación de las zonas folklóricas del país.
      3. Es común encontrar en gran parte de ellos cierto temor hacia el contenido mismo de las expresiones culturales y su carácter reflexivo, así como hacia la incursión de la cultura de masas.

En las nuevas camadas de Folklorólogos que pretenden  expandir el concepto de folklore, buscan ampliar: a) los límites de aquel pueblo rural y mestizo y b) la cuestión de la creación de la identidad nacional.

Son más académicos y críticos, tienen en cuenta el dinamismo inherente a las expresiones folklóricas. Comparten con los “Cortacianos” la misma noción de pueblo, aunque superan poco a poco el temor a la cultura de masas y tratan de incluir en sus trabajos aspectos de las clases populares urbanas, con lo cual dejan de lado el uso indiscriminado del término folklore y empiezan a utilizar el de cultura popular. Así, se crea un espacio para ver en las expresiones populares muestras de resistencia a la dominación de las clases altas, lógicas específicas de recreación del pasado en la tradición oral. Si bien, esta perspectiva que está en claro enfrentamiento con la idea de Cortazar de un Folk rígido, estático e inmutable, no obstante, esta segunda aproximación converge momentáneamente con la primera, en la medida en que también busca rasgos comunes a las expresiones culturales y mantiene vigente el velo de la autenticidad.

El folklorólogo actual se encuentra muy complicado ya que debe llegar, por medio de comparaciones sucesivas, de búsquedas penosas y de deducciones científicas, a la raíz misma de la copla, del mito, la leyenda ... hasta establecer su conexión con el pasado, muchas veces oscuro, de los distintos pueblos que han formado una nacionalidad.

La noción de patrimonio cultural inmaterial:

La definición que se maneja es: “Son los bienes que dan cuenta de una identidad enraizada en el pasado, con memoria en el presente,  reinterpretadas por las sucesivas generaciones, que tienen que ver con saberes cotidianos, prácticas familiares, entramados sociales y convivencias diarias. Estos bienes hablan, por ejemplo, de la singularidad de ciertos oficios, músicas, bailes, creencias, lugares, comidas, expresiones artísticas, rituales o recorridos de "escaso valor físico pero con una fuerte carga simbólica". Todas sus manifestaciones son complejas, dinámicas y por lo tanto modificables y mantienen una interdependencia mutua. Tanto el Patrimonio material, como el inmaterial componen el Patrimonio Cultural de cada “grupo social” o “comunidad”. Se construyen históricamente, como resultado de las interacciones sociales, que otorgan especial sentido de pertenencia a la sociedad que los originó. El Patrimonio Inmaterial impregna cada aspecto de la vida del individuo y está presente en todos los bienes que componen el Patrimonio Cultural: monumentos, objetos, paisajes y sitios. Todos estos elementos, productos de la creatividad humana, por lo tanto hechos culturales, se heredan, se transmiten, modifican y optimizan de individuo a individuo y de generación en generación.

¿Qué podemos observar de estas visiones de la cultura?

Tanto en el lenguaje del folklore como en el más reciente del patrimonio cultural inmaterial, está presente la preocupación por el cambio y la vulnerabilidad de las expresiones culturales. En el primero, el gran peligro es el proceso de modernización, mientras en el segundo lo es la globalización. Aparte de dejarnos intuir los contextos históricos en los cuales surgen estos discursos, es necesario buscar en profundidad su diferencia y preguntarse sobre aquello que expresan realmente la modernización y la globalización vistas como amenazas a las expresiones culturales, en nuestro caso de tipo inmaterial. Esto, partiendo de la hipótesis de que esta divergencia no es sólo semántica sino que propone en el fondo una forma de acercarse a tales expresiones culturales, por ende, al hecho de que el PCI implica problemas más complejos que el folklore, el cual sería simplemente un elemento más que cabe en el marco del primero.

Para el folklore el primer elemento perturbador, asociado a la modernización, es entonces la posible inclusión de elementos mecánicos en la elaboración o ejecución de esos entes folklóricos. En este sentido la amenaza es en la medida en que ella puede socavar el principio de autenticidad construida. Pareciera que existe un sentimiento de nostalgia por el pasado que no se debe cambiar.

Para el folklore los grupos populares urbanos son percibidos como agentes del desorden que atentan contra el purismo que se pretende rescatar con la ejecución aséptica de los considerados hechos folklóricos. Al negar cualquier posibilidad de considerar como folklore las expresiones populares urbanas, los guardianes de la autenticidad no hacen otra cosa que ahondar en la oposición entre el campo y la ciudad.

La  globalización no actúa en el mismo escenario sino que crea otros, pues aunque representa procesos de cambio, estos no ocurren en el nivel interno, como sí es el caso de la modernización. Además, tampoco es su preocupación el asunto de las identidades nacionales. Esta hace referencia a procesos que se dan en el orden mundial cuyos efectos se hacen sentir en lugares específicos, propendiendo un nuevo acomodamiento de las sociedades nacionales.

En primer lugar, el patrimonio cultural inmaterial visto como un discurso global, actúa como un mecanismo más para la difusión de ideas consideradas universales aunque de creación reciente, como lo son los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la diversidad cultural, tal y como se expresa en la definición que del PCI presenta la Convención del 2003 de la Unesco. En segundo lugar, implica un cambio en la forma en que los estados-nación han construido los símbolos de su identidad nacional, ya que se ven en la obligación de buscar nuevas expresiones culturales que no necesariamente corresponden al tipo ideal de pueblo nacional.

Los preservadores del PCI consideran que el mundo campesino y mestizo es el que más sufre con la globalización, pues bajo la óptica de la diversidad cultural pierden gran parte de su poder de cohesión, esto, independientemente del voto constitucional por la multiculturalidad y la plurietnicidad. Así, entran en el escenario las expresiones culturales de los grupos étnicos, al tiempo que lo hacen aquellas de los campesinos y de los grupos urbanos.

 Ahora bien, el carácter negativo de la globalización tiene otras facetas ligadas a los procesos estrictamente económicos. En efecto, la expansión del modo de producción capitalista y del mercado tienen efectos reales en diferentes lugares de un mismo país, por lo tanto, afectan directamente a grupos sociales concretos. Peligros son el libre comercio, la deforestación y la destrucción masiva de recursos naturales, la conversión de una agricultura de subsistencia en una orientada hacia la exportación o bien la producción extensiva de productos como la soja o las concesiones de explotación petrolera, que tienen consecuencias sociales, económicas y políticas en las comunidades donde se llevan a cabo esas actividades.

¿Qué le está faltando al investigador de Folklore actual?

La visión de estudio que se tiene de la cultura popular se encuentra a medio camino entre los procesos simbólicos y  la creación de significados. Se debe desistir de concebir al pueblo como algo homogéneo y nacional e introducir el concepto de comunidades diversas sobre las cuales se puede predicar algo a partir del estudio de expresiones concretas. Por otra parte dejar de lado el problema del formalismo y pasar a dar cuenta del papel que dichas expresiones juegan en la interpretación de los procesos sociales e históricos.

Es necesario establecer una discontinuidad con las descalificaciones de expresiones de origen popular que no sean acordes con los parámetros establecidos del pueblo como campesino, mestizo, católico. Es el caso, por ejemplo, de las producciones culturales de las denominadas, siguiendo la terminología frecuentemente empleada, clases populares de las ciudades, que empiezan a mezclar la herencia del mundo rural con elementos de la sociedad de mercado.

Es menester trabajar el concepto de “patrimonio cultural folklórico” que implicaría antes que nada hacer frente a un verdadero cambio de visión de lo popular y tradicional. Formulación de una noción de cultura en términos de procesos históricos y simbólicos de construcción, interpretación y organización de la realidad.

Prima la necesidad de elaboración de políticas públicas y de la legislación que traten el nuevo concepto y sus diferencias con el PCI.

 

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