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Artículos

Las Viudas del Inka

 

 

Lic. Christian Vitry

 

“El muerto era seguido en su tumba por cierto número de sus mujeres y de sus sirvientes, ya sea que se ofrecieran voluntariamente en sacrificio o que fueran obligados a ello. En el curso de los funerales y de las danzas que se ejecutaban, las víctimas escogidas para acompañar al difunto eran emborrachadas con chicha y estranguladas.”  (Metraux,1989)

 


La cita de Alfred Metraux ilustra uno de los capítulos de la historia de un estado precolombino que en su cenit acarició el sol y tuvo un colapso abrupto, desencadenado por la dorada ambición de un puñado de hombres de una Europa empobrecida. El alto grado de complejidad social del floreciente Tawantinsuyu lo podemos atisbar a través de las crónicas ibéricas, las que permanentemente nos ilustran sobre la vida cotidiana del que fuera el estado más grande de América.

 

Ante la muerte de un inka, la nobleza cusqueña organizaba grandes ceremonias tan festivas como dramáticas, en las que muchas personas morían para acompañar al Inka (que gozaba de una jerarquía casi divina) en la nueva vida que iniciaba, que implicaba su transformación en ancestro; las víctimas fueron principalmente las concubinas predilectas del difunto. 

 

El Inka muerto continuaba reinando desde su panaca, formada por sus mujeres, sacerdotes, servidores, parientes, entre otros de su Corte, los que tenían la obligación de conservar en buen estado la momia del fallecido, guardar el recuerdo de su vida y logros obtenidos a través de las generaciones.

 

El nuevo líder que asumía gozaba de todos los poderes y privilegios, pero sus bienes eran limitados, pues estos pertenecían a las panacas de los ancestros que, aunque muertos, tenían poder en el gobierno, a través de su Corte. Por ello el nuevo inka debía procurarse sus bienes conquistando nuevas tierras y fundamentalmente reclutando mano de obra para generar recursos y engrosar los depósitos y ejércitos estatales.

 

Comentan algunos cronistas (Morúa 1946, Polo 1916) que en el funeral de Wayna Kapak se ofrendaron a más de mil personas en su honor, incluyendo niños y niñas, estos últimos en una ceremonia conocida como kapak kocha, cuyos ejemplos regionales bien podrían ser los “niños del volcán Llullaillaco”.

 

¿Qué ocurría con las viudas legítimas del Inka?

 

Durante el funeral, las viudas se vestían de negro y se tapaban la cara, su cabello era trasquilado y su rostro untado con un ungüento hecho de sebo y ceniza (Garcilaso 1968). El duelo tenía una duración de un año y se consideraba que era una buena viuda si hacía durar su luto por dos años (Poma, 1980).

 

Si la viuda era joven podía volver a casarse, pero con algún hermano o hijo  del Inka difunto. Esta situación no era la más deseada; de hecho existió un mote en quechua: paya ikima waklliska que significa vieja viuda promiscua. Cabe aclarar que el termino paya significa vieja, pero cualquier viuda, independientemente de su edad era llamada así.

 

Si el marido había muerto en la guerra, la viuda, hijos y parientes cercanos recibían atenciones y cuidados especiales por parte de la comunidad a la que pertenecían y también del estado inkaico (Morúa, 1946).

 

Todas las viudas continuaban tributando al estado, salvo las ancianas y las que pertenecían a los estratos privilegiados, es decir las que fueron Koyas del Inka.

 

El fallecimiento de la mujer legítima era considerado como un gran mal y el viudo, salvo los de alta jerarquía, no podían volver a casarse por el lapso de dos años.

 

Cuando los españoles mataron a Atahualpa, una de sus hermanas, que también fue su concubina, intentó suicidarse pero se salvó.  Un cronista ilustra este hecho comentando que “Comenzaron los alaridos de las mujeres y de las otras, las que servían, haciendo dolorosas lamentaciones; quisieran muchas muy hermosas enterrarse con él, y como no se lo consentían, se apartaban y ahorcaban con sus propios cabellos y con cordeles...” (Cabello, 1951, V, III, V). La hermana y concubina de Atahualpa conocida como Lucía Clara Coya, tiempo después se casó con el español Diego Maldonado (Herrera, 1945). ¿Será un historia de amor? O como podemos advertir por la época, uno de los tantos atropellos cometidos por el poder de los invasores.

 

Información General

 

El Museo de Antropología de Salta es una institución provincial con una educación y una misión científica. Es la institución encargada de hacer cumplir la legislación vigente en materia de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, así como de la concesión de permisos de investigación a investigadores nacionales y extranjeros. Proporciona asesoramiento no sólo, sino también la asistencia científica y técnica a las instituciones provinciales, así como outspreading del patrimonio tangible e intangible. El museo nació de la iniciativa del profesor Amadeo Rodolfo Sirolli y el Dr. Eduardo Mario Cigliano, siendo este último un conocido arqueólogo que trabajaba con su equipo en Santa Rosa de Tastil Ruinas. La colección desenterrado en este sitio iniciado el proceso de creación del museo.

 

 

Salta 's Museum of Anthropology is a provincial institution with an educational and a scientific mission. It is the institution in charge of enforcing the current legislation concerning the Archaeological and Paleontological Heritage, as well as of granting research permissions to national and foreign researchers. It provides not only counselling but also scientific and technical assistance to provincial institutions, as well as outspreading of tangible and intangible heritage. The Museum was born out of the initiative of Professor Amadeo Rodolfo Sirolli and Dr. Eduardo Mario Cigliano, the latter being a well-known archaeologist who worked with his team at Santa Rosa de Tastil Ruins. The collection unearthed at this site initiated the creation process of the museum.

Museo de Antropología de Salta: Ejército del Norte y Ricardo Solá - 4400 Salta Capital - Tel. +54 387 4222960 - E-Mail: museosalta@yahoo.com.ar - Face: Museo de Antropologia Salta

Servicio Web: Sector Página Web de la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta