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Artículos

La expedición sueca y los primeros capítulos de la historia de la Arqueología de Alta Montaña

 

 

Lic. Christian Vitry

Muchos investigadores coinciden en fijar como punto de partida de la arqueología de alta montaña como una especialidad de la práctica arqueológica el año 1954, fecha en la cual se extrajo del cerro El Plomo (Chile) el cuerpo naturalmente momificado de un niño de aproximadamente 8 (ocho) años de edad. (Schobinger, 1998; Echevarría, 1999). Si bien la excavación fue realizada por buscadores de tesoros, el cuerpo y parte de su ajuar, pudieron ser recuperados y estudiados por la Dra. Grete Mostny, cuyas investigaciones e interpretaciones sirvieron de base para posteriores hallazgos y todavía tienen vigencia. (Schobinger, 1999:365).

 

La trascendencia internacional del hallazgo del cerro El Plomo y la intervención profesional de la Dra. Mostny fueron los responsables del "reconocimiento" de la práctica arqueológica en las altas cumbres andinas por parte de la comunidad científica. No obstante, existen antecedentes de investigaciones realizadas por profesionales que no tuvieron mayor trascendencia, tal es el caso de los estudios realizados en el nevado de Chañi en 1901 por los miembros de la expedición sueca liderada por Nordenskiold, que según nuestro criterio ellos son los que escribieron los primeros capítulos de la historia de la arqueología de alta montaña, según detallaremos más abajo. Otro antecedente de importancia es la expedición realizada por Casanova en 1930 * al cerro Morado de Iruya (Salta, Argentina), que sin duda marca un hito importante en la especialidad. El Profesor Eduardo Casanova (entonces ayudante de Salvador Debenedetti), asciende a la cima del Cerro Morado (5.200 m.) y descubre varias estructuras en mal estado de conservación, hallando en su contexto fragmentos de cerámica, vasos casi enteros de marcado corte incaico, además, dos fragmentos de láminas de oro y plata, la parte superior de una campanilla de oro y 30 cuentas de collar de malaquita y lapislázuli; una de las plataformas tenía la particularidad de estar rellena con un manto de tierra vegetal (30 cm.) transportada hasta allí desde las zonas bajas. (Casanova 1930).


* Trabajo publicado en "Notas del Museo Etnográfico" Nro 3 - año 1930, de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A.

 

Sobre el culto a las montañas y los hallazgos arqueológicos realizados por montañistas, arrieros o huaqueros existen muchos antecedentes y no solo en la cordillera de los Andes. Por ejemplo, en el año 1519 Hernán Cortez, con el afán de impresionar a los aztecas (además de conseguir azufre para sus armas) ordenó a sus soldados que conquistaran la cima del volcán sagrado del imperio, el Popocatepetl de 5432 metros (Echevarría, 1999:13). Hoy sabemos por las investigaciones arqueológicas realizadas en las montañas de México que el culto a los cerros y volcanes fue más importante de lo que se pensaba, habiéndose registrado numerosos hallazgos de objetos y estructuras en casi todas las montañas mexicanas (Montero, 1988, 1992; Broda, 1997). En otros rincones del mundo también encontramos montañas sacralizadas, por ejemplo en la India el Monte Meru; en Irán la montaña llamada Haraberezaiti; el Monte de los Países en Mesopotamia; en Turquía el Monte Nemrut, en Palestina el Monte Gerizín; en Africa el Kilimanjaro, el Meru y el Kenia; en el Tibet el Monte Kailas y la mayoría de las montañas del Himalaya y sabemos que los ejemplos siguen. Pero en el continente americano y especialmente en la cordillera de los Andes este culto a las montañas alcanzó dimensiones espectaculares, pues estamos hablando de cientos de cerros donde se construyeron templetes y estructuras complejas con fines cúlticos a mas de 6.000 metros.

 

Uno de los primeros hallazgos arqueológicos de alta montaña de los que se tiene noticia escrita, fue el realizado en el año 1870 en el cerro Doña Ana de 5690 m ubicado en Coquimbo, Chile. Un cura párroco de apellido Sagüez "escaló el cerro juntamente con Argelino Castro, encontrando en la cumbre un explazo ceremonial. Realizadas excavaciones, descubrió una figurilla de auquénido (...) y una estatuilla de plata, representando una mujer. Observó asimismo en las inmediaciones 4 pircas" (Beorchia, 1985:75).

 

En 1885 el geógrafo chileno Francisco San Román, anuncia haber hallado un "cuchillo de cobre de origen indio" en la cumbre del cerro Chuculai (5.421 m.), ubicado en la Puna salteña, próximo a los grandes volcanes limítrofes. (Echevarría, 1999:14).

 

Entre 1896 y 1898 se excavó -por parte de buscadores de tesoros- un enterratorio de la cima del cerro Chachani de 6.057 m (Perú), la noticia fue dada a conocer en 1901 por Lord Conway, un prestigioso alpinista inglés. (Beorchia, 1985:65; Echevarría, 1999:14).

 

Como podemos apreciar los hallazgos realizados a fines del siglo XIX fueron producto del azar y efectuados por expediciones y personas sin fines arqueológicos específicos.

 

Fue en es seno de la expedición sueca dirigida por Erland Nordenskiöld donde se gestó el primer ascenso a una montaña para realizar investigaciones arqueológicas y cuyos resultados fueron publicados en los primeros años del siglo XX.

 

La primer publicación de carácter científico encontrada sobre la arqueología de alta montaña es la realizada por Eric Boman en 1903, en la revista Historia (Bs.As. Argentina), titulada "Hallazgo arqueológico á 6100 metros de altura", de la que extraemos las siguientes citas:

 

"...El Chañi es considerado por los indios de la Puna como misterioso en alto grado y es el objeto de muchas supersticiones de ellos. Según sus díceres no había llegado nunca nadie á su cúspide y una tentativa de subir hasta allá tendría como segura consecuencia la muerte de los que osaran emprender.

 

La expedición científica sueca, dirigida por el Barón Nordenskiöld, de la que formé parte, tuvo durante los meses de Septiembre á Diciembre de 1901 establecido su campamento principal en el lugar llamado El Moreno, á una legua al noroeste del pie del Chañi, y tres de mis compañeros hicieron ascensiones al cerro. La primera de éstas fue realizada por el Conde E. von Rosen, quien llegó a un morro más bajo que la cima del cerro, al lado noroeste de ésta. La segunda ascensión la verificaron á principios de Diciembre el doctor Roberto E. Fries y el señor Gustavo von Hofsten, acompañados por Wenceslao Mercado, vecino de El Moreno, y por el indio Pedro Liquín. Lograron subir hasta el pico más alto, formado por granito, mientras que el morro hasta donde llegó el señor von Rosen, es de arenisca. (...) La cumbre más alta forma una pequeña meseta y allí encontraron los expedicionarios dos construcciones de piedra que consistían cada una de un pequeño cuadrado encerrado por tres de sus lados por paredes de pirca siendo abierto el cuarto lado de los cuadrados, los que estaban situados oblicuamente entre sí. Se hallaron varios pedazos de alfarería antigua, de los cuales uno con un ornamento pintado en forma de cuña, idéntico á pinturas sobre alfarería del pueblo prehistórico de Ojo de Agua, cerca de Tambo en la quebrada del Toro, que ha sido examinado por el autor del presente artículo. También se encontró una cuenta de piedra de color azul verdoso ("turquesa"), pulida y perforada, de forma oblonga y de 1 cm. de largo, más o menos. Adentro y afuera de las construcciones estaba depositada una cantidad considerable de leña de "cardón"· (...) Ha costado trabajo á los moradores ó sacerdotes de la nevada cumbre del Chañi, el transporte de esa leña hasta allí, pues el cardón apenas crece á mayor altura de 3.500 metros y la tola no llega mucho más alto. (...) En las faldas occidentales del Chañi hay dos poblaciones en ruinas, á diferentes alturas, pero por datos que tengo, no creo, por lo menos en cuanto á una de ellas, que sean anteriores á la conquista, sino que son restos de habitaciones de mineros españoles. (...) En cuanto á las construcciones de la cima, provienen fuera de toda duda de los indios precolombianos; además de otras circunstancias lo demuestra con evidencia la alfarería pintada que nunca han usado los españoles.

 

¿Y qué objeto han tenido estas construcciones á tan enorme altura? Probablemente han formado una intihuatana, un lugar de adoración al sol.

 

Lo que me parece seguro, es que constituyen el hallazgo arqueológico hecho á mayor elevación que ningún otro." (Boman, 1903:453).

 

El arqueólogo Boman, guiado por las descripciones de sus compañeros publica este pionero artículo, donde, más allá de las detalladas descripciones de algunos objetos y del contexto arqueológico, hipotetiza sobre la posible procedencia y relaciones de la cerámica decorada; reflexiona sobre el transporte de la leña indicando su lejana procedencia; menciona "dos poblaciones en ruinas" sobre las faldas occidentales del nevado y, aunque desestima su filiación precolombina, hoy sabemos que una de esas poblaciones es el sitio arqueológico conocido como Jefatura de los Diablos (Fernández, 19...); por último se cuestiona sobre el por qué de este tipo de sitio a tanta altura y aporta una respuesta que hasta la fecha sigue vigente, es decir, de un lugar destinado a la adoración del sol, además de aseverar que el mismo constituye el hallazgo arqueológico de mayor altura realizado hasta entonces.

 

Cinco años más tarde, el mismo Boman (1908) publica la conocida obra "Antiquites de la region andine de la Republique Argentine et du desert d´Atacama", trabajo pionero de las investigaciones arqueológicas del noroeste argentino; allí transcribe nuevamente los datos arqueológicos del nevado de Chañi y complementa su interpretación del sitio de altura en los siguientes términos

 

"Tal vez era un lugar consagrado a ceremonias religiosas, tal vez una estación de señales". (Boman, 1908:353).

 

En 1916 Eric von Rosen publica su obra "En förgangen värld" (Un mundo que se va), en el capítulo VII titulado "Vida de los expedicionarios en la Puna de Jujuy" el autor relata el ascenso al Chañi realizado por él a principios de noviembre de 1901, como también el efectuado por von Hofsten, Fries, Mercado y Liquin un mes más tarde. También hace mención a la exploración y ascenso de los cerros Tussle (Tuzgle), Incachule y Organo. Respecto a este ultimo cerro Rosen comenta que:

 

"...llegamos recién por la tarde acampando al pie del cerro. (...) El indio se puso enseguida amable y comunicativo, contándonos que el cerro a cuyo pie habíamos acampado tenía mala fama, porque estaba poblado de fantasmas. Durante la noche se oía música desde su cumbre y, cuando alguien quería subir para averiguar de dónde venía, caían grandes bloques de piedra contra el intruso. Por eso nadie se había atrevido a llegar hasta la cima Le dije que tenía interés en visitar a los fantasmas, pero el viejo indio me rogó no hacer tal cosa, porque no saldría sin castigo de ello. No me molesté en tratar de convencerle de que no había peligro, sino que me acosté, decidido a subir al extraño cerro por la mañana." (Rosen, 1916:132).

 

El cerro Órgano se encuentra ubicado hacia el oeste del nevado de Acay formando parte de la Sierra de los Pastos Grandes, en las cartas geográficas actuales se perdió el topónimo, no obstante, por las características morfológicas mencionadas es posible que se trate del cerro Aspero. Con respecto al cerro Incachule, el topónimo se conserva para unas aguas termales ubicadas en la base de los cerros Aguas Calientes, Verde y San Jerónimo, tal vez alguna de éstas montañas sea la que ascendieron los suecos. El Tussle ha conservado con escasa variación el nombre, hoy es conocido como Tuzgle y en la cima existen estructuras arqueológicas (Vitry, 1996; Ceruti, 1999). Aunque Rosen no especifica la ascensión al volcán Tuzgle, sí hace mención a los trabajos realizados en el mismo en los siguientes términos:

 

"Al llegar al volcán apagado, Fries reunió una colección de plantas, mientras Boman buscaba objetos arqueológicos" (Rosen, 1916:131)

 

A través de las siguientes citas extraídas de la publicación de Rosen en 1916, veremos los datos documentales referidos a los restos arqueológicos hallados en el nevado de Chañi:

 

"...Antes de la llegada de nuestra expedición ningún explorador europeo había logrado llegar hasta la cumbre del altísimo cerro Chañi. (...) Los indios del lugar aseguraron además, que la poderosa diosa Pachamama tiraba bloques de piedra sobre el que trataba de subir, lo que nos muestra que este gigante estaba envuelto en una leyenda parecida a la recién relatada del cerro Organo.

 

...En el deseo de averiguar si había restos arqueológicos sobre este cerro, resolví viajar hasta el mismo y tratar de subir hasta su cima. (el remarcado es nuestro).

 

No muy lejos del campamento encontré muchas piedras quebradas sobre el suelo, lo que indicaba que nos encontrábamos en un punto habitado antiguamente. Al explorar mejor encontré con ayuda de Landberg y los peones, una cantidad de implementos de piedra, toscamente labrados parecidos a los de las figuras 149-157 y también fragmentos de los mismos y de puntas bien trabajadas en piedra del mismo tipo de las ilustradas en las figuras 144-147. Las puntas de carácter paleolítico, rústicas, pertenecen seguramente a algún pueblo de cazadores de poca cultura, que, por lo menos durante parte del año, deben haber vivido aquí para cazar vicuñas y guanacos. En los alrededores abundan estos animales y, como también hay agua buena, se comprende que los cazadores indios aun en tiempos recientes hayan venido hasta aquí durante sus cacerías sobre el Chañi. De estos cazadores, de una cultura algo superior, deben proceder las pocas puntas de flecha bien trabajadas, que hallé en el lugar.

 

... El principal resultado científico de este primer ascenso al Chañi, fue el descubrimiento del lugar habitado antiguamente por los indios, a una altura de 4.800 metros.(el remarcado es nuestro).

 

Del siguiente extracto se puede claramente advertir la intencionalidad de ascender a la cima del Chañi en busca de restos arqueológicos, lo que se ve reflejado en las figuras e interpretaciones realizadas por Rosen respecto a los instrumentos líticos, planteando al final, en términos de resultado científico del ascenso, el sitio ubicado a 4.800 m y que hoy sabemos se trata de Jefatura de los Diablos. Sobre el final del capítulo, von Rosen publica y comenta un extracto del diario de viaje de von Hofsten cuando sube al Chañi, donde con gran detalle describe (igual que Boman) el sitio arqueológico de la cima y algunos objetos del contexto:

 

... "Sobre la misma cima hicieron un descubrimiento notable. Encontraron dos construcciones parecidas a altares, levantadas de piedra en forma de I­____I y parcialmente cubiertas de nieve. Estaban colocadas a un par de metros la una de la otra. En una de ellas encontraron leña de cardón, algunos trozos de alfarería y una guaica cilíndrica de un mineral parecido a la turquesa. Sobre uno de los fragmentos se veían señales de fuego y sobre el otro de material rojo (fig. 133) habían pintado ornamentos negros en forma de ángulos. En varias sepulturas de la Puna he hallado alfarería de material y dibujos parecidos a los encontrados sobre la cumbre del Chañi. El diámetro de la guaica cilíndrica hallada es de un centímetro y su largo de dos. Es imposible determinar cuál ha sido su largo original, por estar quebrada en ambos extremos. Este cilindro está perforado a lo largo del eje, que lo que indica que ha sido ensartado en un hilo como adorno. Guaicas de la misma clase han sido halladas también en sepulturas antiguas de la Puna.

 

Es posible que la cima más elevada del Chañi haya sido un lugar de sacrificios, ya que tanto los muros de piedra, como la leña de cardón, los fragmentos de alfarería y la cuenta así lo indican. También el miedo supersticioso con que la población actual mira a esa cumbre, es un indicio que habla a favor de esta suposición.(el remarcado es nuestro) Pero un lugar de sacrificios ubicado a tal altura y de tan difícil acceso no debe haber sido destinado a todo el pueblo. Seguramente ascendieron hasta allí solamente los miembros principales de la tribu para hacer sus ofrendas y rogativas en fechas memorables." (Rosen, 1916: 142/3).

 

El principal aporte de Rosen es haber advertido, por su experiencia empírica en contextos funerarios, la presencia de un enterratorio en la cumbre del Chañi, de hecho, en 1905 una expedición militar liderada por el Teniente Coronel E. Pérez extrae de la cumbre el cuerpo momificado de un pequeño de aproximadamente 5 años con un surtido ajuar*. Por otra parte, sugiere que el ascenso era realizado solamente por los principales miembros de la tribu y que se realizaba en fechas específicas. Estas hipótesis tienen total vigencia en la actualidad, pese al tiempo transcurrido.

* El ajuar constaba de dos ponchos, dos fajas tejidas en colores, un peine de caña, una chuspa adornada con plumas, un canuto de caña con decoración pirograbada, un disco de barro cocido y varios fragmentos de tejidos. La posición del niño era la ritual, es decir, piernas encogidas y cabeza inclinada hacia adelante. (Beorchia, 1985). Lamentablemente no existe un registro o informe con mayores detalles del hallazgo que permitan hoy investigar más sobre el tema. El cuerpo momificado y su ajuar fueron donados al entonces recién creado Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, donde todavía permanece. La importancia de este hallazgo radica en que se trata del primer cuerpo extraído de un enterratorio de montaña y donado con todo su ajuar a una institución. Recordemos que el primer hallazgo fue el del cerro Chachani en Perú, pero solo se conservaron las versiones.

 

 

Por lo antedicho y sobre la base documental revisada, no dudamos en afirmar que en la expedición sueca dirigida por Erland Nordenskiöld es donde se gestó el primer ascenso a una montaña con fines arqueológicos, y de donde salió la primer publicación con hipótesis e interpretaciones que a lo largo de un siglo fueron complementadas pero no descartadas.

 

Luego del aporte de los suecos existe un vacío de 30 años hasta que Casanova realiza su expedición al cerro Morado de Iruya. En 1937 se publica un breve informe sobre el volcán Misti de Arequipa.

 

Nuevamente otro vacío hasta la década del 50 que aparece la momia del cerro El Plomo que cobra trascendencia internacional y "es reconocida" en el mundo la práctica arqueológica en las altas montaña. A partir de la década de 1960 la arqueología practicada en las altas cumbres de la cordillera andina fue creciendo lentamente hasta ubicarse en un nuevo punto de partida.

 

A cien años de aquella pionera expedición a un país más allá de las nubes rendimos homenaje e estos científicos exploradores que, además de todo el aporte realizado y harto conocido, escribieron los primeros capítulos de la historia de la arqueología de alta montaña en los Andes.

 

Información General

 

El Museo de Antropología de Salta es una institución provincial con una educación y una misión científica. Es la institución encargada de hacer cumplir la legislación vigente en materia de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, así como de la concesión de permisos de investigación a investigadores nacionales y extranjeros. Proporciona asesoramiento no sólo, sino también la asistencia científica y técnica a las instituciones provinciales, así como outspreading del patrimonio tangible e intangible. El museo nació de la iniciativa del profesor Amadeo Rodolfo Sirolli y el Dr. Eduardo Mario Cigliano, siendo este último un conocido arqueólogo que trabajaba con su equipo en Santa Rosa de Tastil Ruinas. La colección desenterrado en este sitio iniciado el proceso de creación del museo.

 

 

Salta 's Museum of Anthropology is a provincial institution with an educational and a scientific mission. It is the institution in charge of enforcing the current legislation concerning the Archaeological and Paleontological Heritage, as well as of granting research permissions to national and foreign researchers. It provides not only counselling but also scientific and technical assistance to provincial institutions, as well as outspreading of tangible and intangible heritage. The Museum was born out of the initiative of Professor Amadeo Rodolfo Sirolli and Dr. Eduardo Mario Cigliano, the latter being a well-known archaeologist who worked with his team at Santa Rosa de Tastil Ruins. The collection unearthed at this site initiated the creation process of the museum.

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